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02 2013

Achicharramiento de los dedos

Tina Leisch

Traducción de Dolores Otero Quesada

Estimadas señoras, señores y transgresores,

Toman un analgésico fuerte. Luego encienden ustedes ambas placas delanteras de la cocina eléctrica y esperan, hasta que arden al rojo vivo. Entonces ponen cuatro dedos de la mano derecha en la placa derecha y cuatro dedos de la mano izquierda en la placa izquierda.

Después los pulgares.

Por qué hace usted eso?

Podría ser la única posibilidad de romper la relación entre usted, o sea su sagrada personalidad aquí, su lindo cuerpo, que proporciona a su quizás aún más linda alma flexibilidad, borracheras y orgasmos, y el legajo de huellas digitales, datos de nacimiento y otros datos personales, fotos policiales y demás información, que al parecer le señala a usted, le determina, le marca al parecer inequívocamente.

¿Por qué sería necesario eso?

Quizás es usted un guerrillero checheno contra el régimen de Kadyrov[1]. Se escapó usted y quiso ir a Salzburgo, donde vive una parte de su gran familia.

Pero la policía le cogió en Hungría. Tras el Convenio Dublin II Hungria es en consecuencia responsable de usted. A decir verdad le salió bien en varias ocasiones llegar hasta su familia en Salzburgo, aunque siempre tras pocas semanas la policía austriaca le devolvió nuevamente a Hungría, donde no le espera ninguna causa justa de asilo.

Quizás procede usted de un país árabe y querría amar y tener sexo con quien y siempre y cuando porque usted y sus amantes tengan ganas.

No hay causa de asilo, porque podría venir aquí medio mundo árabe. Su causa de asilo en Alemania se resolvería negativamente, usted se ha atravesado hasta Viena y quisiera intentarlo de nuevo aquí. Pero claro: sus huellas en el Eurodac-Kartei, en que se almacenan por toda Europa todas las huellas dactilares de todos los solicitantes de asilo, imposibilita eso.

O es usted kurda. Cree que los kurdos, como la gente en Kósovo, tienen el derecho a tener su propio Estado. No comprende que la gente de UCK fueran tratados como luchadores por la libertad porque eran políticamente de derechas y luchadores contra la Yugoslavia socialista, mientras que los kurdos, porque sean de izquierdas y luchadores contra Turquía sean difamados en la misma Europa como terroristas.

Usted huyó a Alemania como antigua comandante del PKK, donde fue perseguida por las autoridades alemanas como “miembro de un grupo terrorista extranjero”. Tras el asesinato de tres políticas kurdas en París, de las cuales una era su amiga íntima y compañera de lucha, teme usted por su vida: todo parece apuntar a que Sakine Cansiz, Fidan Dogan y Leyla Saylemz fueron liquidadas por encargo del Estado Turco. Usted podría ser la próxima en la lista.

O ha aprendido de la historia. Sabe que muchos perseguidos que hace 75 años estaban asentados en Austria la tiranía de los Nazis sólo pudieron escapar de la tiranía de los Nazis porque se logró por aquel entonces destruir la relación entre los datos archivados sobre ellos y sus personas.

Con pasaporte falso pudieron quizás a tiempo ponerse a salvo al otro lado de la frontera, bajo falsa identidad pudieron escapar del exterminio, que pilló precisamente por eso a tanta gente, porque los alemanes habían perfeccionado la recogida y archivo de datos personales como ningún régimen anteriormente.

Usted quiere achicharrando sus huellas hoy poner un símbolo del derecho a la confusión, a la imprecisión, a la desaparición. Vivir por derecho incontrolado y no identificado. Quiere hacer hincapié en que es una osadía que ahora sean archivadas las huellas de todos los ciudadanos en el pasaporte.

Una medida policial, que había sido ideada para la lucha contra la criminalidad, se dedicó después ante todo y extensamente contra refugiados e inmigrantes, simplemente pasó a formar parte del repertorio estandarizado de tecnología del poder. Ahora somos todos delincuentes potenciales y como tales reseñables. Eso le subleva a usted.

O es usted uno de los refugiados que en noviembre marchó desde el centro de refugiados de Traiskirchen hacia Viena y buscó refugio en la Iglesia Votiva. Una de las demandas, por la que se han puesto en huelga de hambre, es que sean borradas las huellas digitales del ordenador de Eurodac, si en un país se resuelven negativamente sus solicitudes de asilo tendrán así la oportunidad de intentarlo de nuevo en otro país europeo. No ven otra posibilidad, salvo esa brutal autoagresión, para hacerse oír en su demanda de derecho a una buena vida.

“La frontera que me deja fuera de los elementales derechos humanos, del derecho a llevar una buena vida, que no está en las alambradas de espino. La frontera entre humanidad e inhumanidad: esas son las sutiles líneas de mis dedos”. Dicen antes de poner los dedos sobre el fogón.

“Alto, espere!”. Me oye decir. “Quizás lo logremos todavía, organizando un movimiento de protesta profundo e intenso que procure el respeto de los Derechos Humanos sin que nadie tenga que mutilarse por ello.

 



[1] Presidente de la República Chechena.