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08 2007
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Las cosas pueden romperse

Mujeres tekis que desguazan ordenadores e ideas preconcebidas

Traducción de Marta Malo de Molina

Aileen Derieg

Aileen Derieg

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Marta Malo de Molina (translation)

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“Animamos a las mujeres a desguazar ordenadores y volver a montar todo de nuevo. Preferiblemente con una instalación mejorada”[1].

 
Espacio libre, acceso libre, software libre

En algún momento en torno a mediados de la década de 1990 se descubrió la comunicación electrónica como una útil herramienta para el activismo y la organización entre grupos alternativos, progresistas, de izquierdas. El primer escollo que había que superar era obtener acceso a esta útil herramienta, aunque, a la vez, existía también una clara conciencia de la necesidad de mantener el control, porque en varias discusiones se habían expresado preocupaciones sobre el peligro de seguimiento y vigilancia de la comunicación electrónica. Para la gente que tenía conexiones académicas era factible conseguir una cuenta de correo electrónico a través de una universidad, pero por lo general esto significaba que la posibilidad de consultar el correo se limitaba a esa misma universidad. Con la creciente popularidad del correo electrónico, además, esto empezó a suponer con cada vez mayor frecuencia tener que leer el correo sintiendo en la nuca la respiración de la siguiente persona de la cola y notando cómo ésta leía por encima de tu hombro. En un principio, servicios gratuitos como el que ofrecía hotmail brindaron una grata alternativa, así como independencia de los centros universitarios, y los cibercafés comenzaron a surgir por ciudades de todo el mundo. Sin embargo, esto seguía limitando el acceso a quienes tenían ya alguna familiaridad con el correo electrónico y podían permitirse las tarifas cobradas por los cibercafés.

El ASCII (Amsterdam Subversive Code for Information Interchange) [Código Subversivo de Amsterdam para el Intercambio de Información] se fundó a finales de la década de 1990 en un edificio okupado de Amsterdam, con el objetivo explícito de satisfacer la necesidad creciente de acceso libre y control sobre las herramientas: “el ASCII es un espacio de trabajo sin ánimo de lucro y con conexión a internet que funciona con software open source [de código abierto]. Intentamos demostrar que existe algo más que el Windows de Micro$oft y tratamos de convencer a nuestros compañeros activistas que utilizar software desarrollado por la mayor corporación multinacional del mundo debe ser malo. El ASCII comenzó en un edificio okupado sobre el canal Herengracht. Nuestro objetivo principal en aquel momento era conseguir una cuenta de correo para todos los okupas. En la actualidad, utilizar el correo electrónico y la web es algo tan común que podíamos optar por nuevos objetivos: proporcionamos internet en campamentos de acción, albergamos sitios web de organizaciones que no han encontrado alojamiento en otros lugares e intentamos facilitar el uso de internet a los activistas y las activistas [...]. Creemos que internet debería ser accesible para todo el mundo y que la censura es una mierda. La violación de la libertad de expresión, la privacidad de los internautas y las internautas y la hipercomercialización de la red son ya problemas de envergadura. A este paso, la red será pronto una enorme valla publicitaria desde la cual las empresas multinacionales proveerán al mundo de entretenimiento familiar bueno y limpio. ¡No si podemos evitarlo! Esperamos que los elementos subversivos del mundo sigan infiltrándose en la red”[2]. En aquella época el entorno okupa de Amsterdam claramente necesitaba su propio cibercafé y el ASCII pronto se convirtió en un lugar popular para consultar el correo, encontrarse con gente afín y, en general, andar por ahí, así como —y esto es lo más importante— para aprender, desarrollar y practicar útiles habilidades técnicas.

Desde el comienzo, el ASCII basó su posibilidad de proporcionar acceso libre en la utilización de software libre y hardware reciclado, haciendo hincapié, como opción política, en la libertad frente a las corporaciones multinacionales y el consumismo. Se utilizaba el sistema operativo Linux porque “¡la información no puede ser libre si el software que necesitas para verla no lo es!”[3]. GNU/Linux es un sistema operativo libre y de código abierto basado en el kernel de Linux. Software libre no significa necesariamente software gratuito, sino que, de acuerdo con la archiconocida explicación de Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation[4], significa “libre de libertad, no de libre de costes”[5], es decir, es una cuestión de libertad y no de precios. En aquella época, por lo general, se consideraba que Linux era un campo misterioso que atraía casi exclusivamente a geeks. Sin embargo, la idea de compartir conocimiento y habilidades que hay en el corazón del movimiento del software libre/de código abierto se adecuaba a la perfección a los propósitos del ASCII, que pronto se convirtió en un lugar de reunión para hackers con experiencia y linuxeros novatos.

¿Quiénes eran las personas que hicieron del ASCII el importante centro en el que se convirtió? De acuerdo con su propia definición: “el ASCII lo compone un puñado internacional de iconoclastas, geeks, terroristas tekis, okupas, ecoguerreros, anarquistas, tecnobeduinos, rastas, electroniabinghis, etc., que han sumado sus fuerzas. Debido al caos altamente refinado de su (des)organización, el colectivo tiene una estructura abierta que descansa en la aportación de sus voluntarios y voluntarias”. Y, a finales de la década de 1990, algunos de ellos eran mujeres.

 
Cómo, o cómo no

Lo que las mujeres que se metieron en el ASCII tenían en común era, en primer lugar, que la mayoría de ellas venían de fuera de los Países Bajos. Asimismo, todas ellas estaban dedicadas, con pasión e idealismo, a diferentes asuntos individuales y movimientos por hacer del mundo un lugar mejor. Aunque no todas contaban con una formación teki, para todas era inmediatamente evidente la utilidad del correo electrónico y de internet para mantener contactos por el mundo y tejer redes activistas. Además, tanto Linux como el planteamiento de desarrollo del software libre, que se basaba en los esfuerzos grupales de colaboración, se correspondían con sus experiencias en redes de mujeres y en contextos feministas y cuadraban bien con todo el otro trabajo que ya estaban haciendo.

El software libre ha estado vinculado a estrategias feministas en encuentros, en listas de correo y en intercambios entre mujeres[6], pero mientras que el porcentaje de mujeres en el mundo de la informática es por lo general inferior al porcentaje de hombres, en el software libre la representación femenina es aún menor, con un porcentaje de desarrolladoras situado entre cifras tan bajas como el 0,5 y el 1,5 %[7]. La causa de que esto sea así ha sido objeto de acalorados y en ocasiones virulentos debates en línea[8] y de consideraciones más reflexivas y serias en las mesas redondas de algunas conferencias[9]. En su muy citado texto “CÓMO animar a las mujeres a que trabajen con Linux”[10], Val Henson describe un amplio abanico de actitudes y situaciones que desaniman a las mujeres con la informática en general y con Linux en particular, que van del sexismo misógino descarado a la aspereza de la dura competencia por obtener estatus y reconocimiento de la propia destreza con el código, llegando a la desesperación solitaria: “[...] a menudo, quienes más afán tienen por que haya más mujeres que trabajen con Linux son también quienes más susceptibles son de ahuyentarlas involuntariamente. ¡Con frecuencia, los hombres que quieren que haya más mujeres en el mundo linuxero sólo para tener más oportunidades de encontrar una novia acaban actuando de modos que, sin embargo, terminan por ahuyentar a las mujeres!”[11]. La sección de “Do's and Don't's” [Cosas que se deben y que no se deben hacer] del CÓMO refleja las experiencias de mujeres literalmente de todo el mundo con Grupos de Usuarios de Linux (GUL's) y otras reuniones de programadores y desarrolladores. Las experiencias de las mujeres que se metieron en el ASCII eran similares a las experiencias de otras mujeres en contextos comparables de finales de la década de 1990 hasta el día de hoy. Lo que hace que experiencias como éstas sean aún más difíciles de abordar es que en un contexto como el ASCII, con objetivos e ideales compartidos y una cultura del DiY [hazlo-tú-mismo], no se trata de una cuestión de “hombres” (abstractos, generalizados) frente a “mujeres” (igualmente abstractas y generalizadas). Por el contrario, las personas implicadas pueden ser amigas, compañeras, amantes, rivales o pares en una compleja red de relaciones y constelaciones cambiantes.

Puesto que compartían los objetivos e ideales del ASCII y puesto que estos objetivos e ideales eran importantes para ellas, las mujeres que venían frustrándose por la ausencia de ese tipo de aliento que el CÓMO de Henson difunde no renunciaron y se marcharon, sino que decidieron, siguiendo el espíritu del software libre, modificar la organización para que se adecuara a sus propias necesidades. Empezaron a encontrarse intencionadamente como mujeres en un subgrupo, de cara a compartir las habilidades que habían adquirido entre sí y ayudarse y animarse unas a otras para desarrollar más su conocimiento y sus habilidades técnicas. Desde el principio, pusieron especial atención en el hardware: “el hardware es tangible, real y visible. Es fácil trabajar con él, es accesible. Cualquiera puede hacerlo, no hace falta ningún tipo de estudios ni experiencia para desmontarlo y montarlo de nuevo. ¡Trabajar con hardware es divertido y despierta la sensación de "eureka" prácticamente en cualquiera que haya seguido alguno de nuestros Cursos de Hardware! Conocer el hardware informático, ser capaz de imaginarse los dispositivos y vivificar la jerga es esencial para el crecimiento sostenido en TIC”[12]. La idea prendió y pronto empezó a atraer a más mujeres: el pequeño grupo de mujeres del ASCII desarrolló una especie de identidad grupal y, en noviembre de 1999, se pusieron un nombre: Gender Changer Academy (GCA) [Academia de quienes cambian de sexo].

 
Genderchangers

¿Qué es un gender changer? “No inventamos este término, lo estamos reutilizando. La industria tecnológica lo creó. Técnica y literalmente, un gender changer es un componente informático [...]. Se trata de un adaptador que cambia el "sexo" de un puerto. Los puertos con clavijas se dice que son machos, mientras que los puertos con agujeros se dice que son hembras. Cuando dos componentes de hardware tienen ambos el mismo puerto, un adaptador salva la situación y hace posible la conexión. Nosotras recuperamos el término para referirnos a una persona interesada en los aspectos generizados de la tecnología”[13].

Los principios fundadores de la GCA eran los mismos que los del ASCII en su conjunto: hincapié en el hardware reciclado, software libre y acceso para todos. Sin embargo, el acento puesto en la relación entre mujeres y tecnología intensificaba estos principios básicos: “al utilizar y enseñar a otras a utilizar software libre y de código abierto, tenemos más libertad y control sobre nuestro trabajo y nuestros proyectos en lo que quiera que hagamos, ya sea activismo, arte, tecnología o una combinación de estas tres cosas. [...] Creemos que, para ser independientes de los expertos y de las llamadas figuras de autoridad, hay que ser autodidactas y hacer las cosas por una misma. Arreglar la bicicleta, el coche, el ordenador. En realidad, las mujeres son ya muy técnicas. Utilizan máquinas de coser, tejen, hilan y tricotan (el arte de tejer fue lo que condujo a los primeros programas informáticos). Habrá barreras de comunicación, una buena metáfora de las TIC's. Nos convertiremos en Tweakers [mañosas] de la Información y la Comunicación. Mañosas a la hora de romper esas barreras”[14].

El sitio web inicial de la Gender Changer Academy imitaba un sistema de archivos Unix, con la intención de ofrecer una introducción al sistema de archivos de un modo más fácilmente accesible que la lectura de montones de áridos manuales informáticos. “Construimos la estructura de enlaces de nuestro sitio web del modo en que se organiza un típico árbol de directorios de Linux. En cada página se puede leer la información técnica (en letras de máquina de escribir) sobre el uso que se da al directorio con el mismo nombre en el árbol de directorios de Linux. El contenido de cada página trata de grupos, sucesos, etc. de la vida real y/o enlaza con su sitio web. [...] En caso de que quieras saber más sobre la estructura de directorios: lee la información con el tipo de letra de máquina de escribir. En caso de que quieras saber más sobre grupos interesantes, puedes buscar en /bin y /usr/bin”[15]. Establecer conexiones entre el conocimiento técnico y las experiencias cotidianas familiares —en especial las experiencias de mujeres— de manera creativa ha constituido siempre un sello distintivo del modo en que funciona la GCA.

Como los cursos de hardware y las sesiones para compartir habilidades de la GCA se convirtieron en un elemento regular, el “boom de internet” en torno al cambio de milenio condujo a la vez a un rápido crecimiento y fortalecimiento de redes de mujeres y, enseguida, la GCA entró en contacto con otros grupos y organizaciones, como las “Haecksen”[16], mujeres que forman parte del Chaos Computer Club, la ciberfeminista “Old Boys' Network”[17] y otros. Los principios y métodos de trabajo de la GCA atrajeron a varias mujeres con experiencias parecidas en otros contextos y en otros lugares, así que algunas de estas mujeres intentaron montar delegaciones locales de la GCA en diferentes ciudades, como Londres, Toronto, Filadelfia y la Bahía de San Francisco, o poner en marcha grupos parecidos.

Para las mujeres involucradas en estos intentos, los motivos por los que estos otros grupos resultaron menos sostenibles siguen siendo en gran medida —en retrospectiva y muchos años después— una cuestión abierta y hasta cierto punto frustrante. Parece que las condiciones específicas de las que surgió la GCA en Amsterdam no pueden reproducirse deliberadamente. Incluso en otras grandes ciudades europeas puede resultar difícil encontrar más de unas tres o cuatro mujeres que compartan un interés por la tecnología, así como por espacios sólo de mujeres. En especial, el principio de “sólo mujeres” se ha demostrado a menudo controvertido y, en ocasiones, ha provocado dolorosas divisiones. Además, aunque se pueda crear un pequeño grupo con firmes convicciones comunes, sigue haciendo falta un espacio para encontrarse y trabajar juntas. El tipo de condiciones que se daban en el ASCII, donde se pudo formar un grupo relativamente cohesionado gracias a las experiencias compartidas y a un deseo de cambiar las condiciones para satisfacer las propias necesidades, pero que a la vez brindó desde el principio un espacio para que este grupo se pudiera desarrollar parecen en retrospectiva haber sido cruciales.

 
Por toda Europa

Una de las mujeres que empezó a participar en los primeros cursos de la GCA era una administradora de sistemas de Zagreb que se interesó en la idea de organizar cursos parecidos en Croacia. En lugar de fundar una sección de la GCA en Zagreb, a través de sus contactos y en cooperación con las genderchangers de Amsterdam, se desarrolló una nueva forma: el Eclectic Tech Carnival [Carnaval teki ecléctico][18]. El nombre se tomó de la sección “/etc” del sitio web de las genderchangers (motivo por el cual la abreviatura del Eclectic Tech Carnival es “/etc”), que, de acuerdo con su descripción, contenía “todo tipo de material sobre configuración de socialización y ordenadores”[19]. En el sistema de archivos de Unix el directorio /etc contiene “todos los archivos de configuración importantes para tu ordenador y para el trabajo en red (hostname, hosts, networks), los usuarios (group), el correo (mail.rc), así como el rc.config y el directorio init.d con los scripts de inicialización”[20]. La idea de la configuración tanto de los ordenadores como de la socialización de cara al trabajo en red se convertiría en el principio básico de un encuentro intensivo de tres días para celebrar talleres, discusiones y sesiones de hacking por y para mujeres y el primer Eclectic Tech Carnival se celebraría en Pula, Croacia, en 2002.

Sin embargo, con el cambio de ubicación y el paso de la oferta de cursos al intento de implicar activamente a más mujeres, determinadas presuposiciones inconscientes empezaron a hacerse evidentes. En una ciudad próspera de Europa occidental como Amsterdam, optar por vivir en el entorno okupa y utilizar hardware reciclado es por lo general (aunque no siempre) exactamente eso: una opción. No obstante, esta opción existe dentro del marco de una infraestructura urbana que funciona bien y donde el hardware se desecha con tanta frecuencia, no porque esté defectuoso o porque ya no esté en buen estado, sino simplemente para dejar espacio a modelos más nuevos y potentes, que hay material disponible suficiente para todo tipo de proyectos. Esto no era necesariamente así en una región aún en proceso de recuperación de una guerra brutal y el entusiasmo por un planteamiento desarrollado específicamente dentro del marco del entorno okupa de Amsterdam podía confundirse con facilidad con una especie de misionerismo en un contexto diferente bajo diferentes condiciones. La diversidad de orígenes y lenguajes hablados con grados variables de competencia entre las genderchangers desde el principio y, a partir de entonces, entre todas las diferentes mujeres del /etc ha constituido ya una fuente de conflictos y malentendidos potenciales, pero también una de las mayores fortalezas del grupo. En cualquier caso, los tres días intensivos pasados juntas en Pula fueron suficientemente inspiradores como para impulsar a dos participantes de Grecia a sugerir la celebración del siguiente /etc en Atenas en 2003. De este modo, se estableció una pauta que ha continuado hasta la actualidad: después de Atenas en 2003, el /etc 2004 se celebró en Belgrado, Serbia, el /etc 2005 en Graz, Austria, el /etc 2006 en Timisoara, Rumania y el /etc 2007 en Linz, Austria, a medida que las mujeres que participaban en los diferentes lugares se fueron sintiendo impulsadas a llevar el /etc al lugar en el que vivían y trabajaban. Entre un Carnaval y otro, el contacto, las discusiones y el apoyo y aliento mutuo se mantienen a través de varias listas de correo, sitios web y el IRC[21].

Aunque la pauta básica para el Carnaval, que ya dura cinco días, sigue siendo en gran medida la misma, con cursos intensivos de hardware, talleres de software y demostraciones de software libre y de código abierto, la misma mezcla de trabajo teki serio y diversión desenfadada, cada ubicación ha ido presentado a su vez un conjunto respectivamente diferente de desafíos que afrontar. Por ejemplo, la completa ausencia de infraestructura existente en Timisoara —en determinado momento, no estaba ni siquiera claro si habría electricidad disponible— llevó a un enorme esfuerzo por parte del grupo internacional de organizadoras, en cooperación con el pequeño grupo de organizadoras locales de Rumania, para asegurar que el Eclectic Tech Carnival pudiera llegar a celebrarse. Con el /etc de Linz, al año siguiente, la excelente infraestructura existente y la limitada financiación disponible plantearon una serie completamente diferente de cuestiones. Una preocupación que se expresa en estos momentos con frecuencia se refiere al cuidado que tiene que tener a partir de ahora el Eclectic Tech Carnival para evitar la “festivalización”, una situación jerárquica de ponentes invitadas y pagadas y “consumidoras” que pagan, a fin de que no se pierda la intención original de compartir capacidades y aprender juntas.

 
El conocimiento puede cruzar fronteras, las mujeres y los equipos no

Para preparar el Eclectic Tech Carnival en Linz se formó una “alianza” entre mujeres de servus.at[22], el servidor de arte independiente de Linz, del Stadtwerkstatt[23], un centro cultural y de arte independiente, y de MAIZ[24], una organización autónoma de y para mujeres inmigrantes en la región del Norte de Austria. En especial, la implicación de MAIZ enviaba una importante señal: el objetivo del Eclectic Tech Carnival, arraigado en los ideales iniciales de la Gender Changer Academy, sigue siendo el principio rector: me refiero específicamente al objetivo de crear una situación en la que las mujeres puedan adquirir las habilidades y herramientas que quieran y necesiten para hacer realidad sus aspiraciones de cambio social, político y económico, con independencia del lugar del que provengan o de las lenguas que hablen.

Expandir los ideales de un pequeño grupo de mujeres de un centro okupado en Amsterdam a un contexto internacional, sin embargo, supone encontrar soluciones no sólo para los malentendidos y las expectativas encontradas, sino también para los obstáculos burocráticos y políticos. Uno de los más frustrantes de entre estos obstáculos son las restricciones de viaje que impiden que quienes colaboran a través de la red se encuentren cara a cara, como cuando una de las principales organizadoras del /etc de Belgrado no obtuvo el permiso para viajar a Madrid para una cita preparatoria del encuentro. Las restricciones de viaje que se imponen sobre unas regiones y no sobre otras crean condiciones desiguales entre mujeres que intentan nivelar el terreno de juego, por así decirlo. Cuando se lanzó el anuncio de que se abría la inscripción para el /etc 2007 de Linz se recibieron más de veinte solicitudes de África, en su mayoría de Etiopía y Ghana. Después de que se aclarara que, en tanto que iniciativa de voluntarias en su totalidad, /etc no contaba con ningún tipo de financiación para gastos de viaje, sólo quedaron dos mujeres que sí que lograron obtener una ayuda para sus gastos de viaje, pero que aún tenían que solicitar un visado para entrar en Austria, en el corazón de la Europa Fortaleza. Cuando las organizadoras leyeron la “declaración de responsabilidad” que se les exigía firmar para la solicitud del visado y entendieron las implicaciones que tenía, se vieron, a la fuerza y para su incomodidad, puestas en la posición de tener que cuestionar las motivaciones y honradez de una participante potencial debido al riesgo legal y financiero que implicaba: una posición diametralmente opuesta al espíritu y la intención del Eclectic Tech Carnival y contraria a las convicciones personales de las propias organizadoras. Superar estas vallas burocráticas exige una comunicación amplia, intensa y cooperativa entre las organizadoras locales e internacionales y las participantes potenciales, un esfuerzo “recompensado” por la obtención, por parte de exactamente una mujer, de un visado para participar en el Eclectic Tech Carnival. Otra mujer que quería montar un taller junto a una compañera al final no pudo hacerlo, porque durante el mantenimiento de la colaboración en línea a través de varias fronteras, sencillamente a nadie se le ocurrió que una mujer de Sarajevo que trabajaba con otra de Zagreb necesitaría un visado para viajar físicamente de Sarajevo a través de Zagreb hasta Linz y para cuando esto se hizo evidente era ya demasiado tarde.

En Linz hubo discusiones en el transcurso de los talleres sobre hardware desechado en algunos lugares que se necesitaría de modo urgente en otros lugares. En este momento, no parece que los equipos que se necesitan puedan cruzar las fronteras geopolíticas con más facilidad que las mujeres que necesitan esos equipos. El flujo ininterrumpido de comunicación a través de todas las barreras lingüísticas no hace sino realzar la frustrante absurdidad de estos obstáculos.

Sin embargo, para las mujeres que pudieron participar, los objetivos e ideales de la Gender Changer Academy mantenidos a través del Eclectic Tech Carnival quedaron al final expresados con particular claridad por una mujer de MAIZ, que participó en un taller para aprender a alargar un cable UTP. Varias semanas antes había necesitado un cable más largo, pero el hombre al que le había pedido ayuda le había dicho que era “complicado” y que él no tenía tiempo de inmediato, así que ella seguía esperando el cable. Cuando terminó el taller, salió blandiendo en el puño el cable que había crimpado y anunció en tono triunfal: “puedo hacerlo yo misma: ¡ahora soy poderosa!”.

 
Con respeto y agradecimiento hacia las genderchangers: Donna, Tali, Sara, Kristina, Sisi.

 
Nota de la autora: aunque asumo mi total responsabilidad respecto a todas las conclusiones e interpretaciones de la historia y evolución de la GCA y del /etc, sin duda este artículo no se podría haber escrito sin las mujeres que estuvieron dispuestas a compartir sus historias y reflexiones. Quisiera expresar un agradecimiento especial por los debates, comentarios y correcciones de una versión anterior de este texto a Amaia Castro, Reni Hofmüller, Donna Metzlar, Ivana Pavic, Ushi Reiter, Taliesin Love Smith y Jo Walsh.



[5] La frase original reza: “free as in speech, not as in beer” y podría traducirse literalmente por “libre de libertad de expresión, no de cerveza gratis”. Esta aclaración se debe a la polisemia de la palabra inglesa free, que significa simultáneamente “libre” y “gratis” o “gratuito”, de ahí que, siempre que se hable de free software en inglés, se matice que el adjetivo free alude a la libertad del software, no a su gratuidad. La aclaración, en castellano, se hace innecesaria [NdT].

[6] Véase Aileen Derieg, “Kommunikationstechnologien: Nutzen – benutzen – ausgenutzt?”, en Der Apfel. Rundbrief des Österreichischen Frauenforums Feministische Theologie, nº 47, febrero de 1999, págs. 4-5 (http://eliot.at/Texts/ICT_for_femtheologians.html); véanse también las nuevas discusiones en curso en conjunción con el Foro Feminista Europeo: <http://europeanfeministforum.org/spip.php?article96&lang=en>.

[7] Fernanda Weiden, “Women in Free Software”, en Groklaw, 11 de septiembre de 2005 (http://www.groklaw.net/article.php?story=20050911153013536).

[8] Para algunos ejemplos, véase la sección de comentarios en esta url: <http://linux.slashdot.org/article.pl?sid=06/07/29/1444223> o en esta otra: <http://www.devchix.com/2007/06/09/let%E2%80%99s-all-evolve-past-this-the-barriers-women-face-in-tech-communities>. En el último ejemplo, la autora ha eliminado los comentarios insultantes, obscenos y amenazantes.

[9] Por ejemplo, la Wizards of OS Conference [Conferencia de Magos de OS (del Sistema Operativo)], 14-16 de septiembre de 2006, Berlín: “Will the future of free software be non-Western, user-driven and female?” (http://www.wizards-of-os.org/programm/panels/rules_amp_tools_of_freedom/the_future_of_free_software.html).

[12] “Why a hardware course?” (http://genderchangers.org/faq.html).

[18] Véase Reni Hofmüller, “Do It Together”, en Anschläge, julio-agosto de 2007 (http://drupal.eclectictechcarnival.org/node/671).